De repente aveces se vuelve sin avisar como al marcharse

Me ausenté de forma indeseada. Por el cómo y el porqué. Aún persiste todo el mal ocasionado por el porqué. Y quien sabe cuánto tiempo seguirá atormentándome. El cómo ahora ya carece de importancia.

Es la vida, se dice. Y yo me pregunto ¿por qué debe ser así la vida?. Repaso todos los buenos momentos vividos, los pongo frente a este que tanto daño me ha hecho, y la balanza se inclina tan bruscamente, que todo lo bueno se desmorona como un castillo de naipes asolado por el viento.

¿Es porque realmente pesa más como lo siento? ¿O tal vez porque lo reciente prevalece?

Quizá sea, simplemente, porque esté luchando contra un viento que mañana dejará de soplar contra mis castillos. ¡Cuánto necesito ese mañana!.

¿Realmente el tiempo cura todas las heridas?. Porque hoy me duele más que ayer, y sigo sin encontrar respuestas que alivie tanto pesar.

Y es que, el drama de una muerte, es algo aciago para los vivos. Y lo angustioso de esta, es tener que vivirla eternamente

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