El circo espanyol en globo a la deriva

Dícese del oportunismo que es la Habilidad para aprovechar cualquier oportunidad anteponiendo el beneficio personal a cualquier otro principio o actitud. Que es la cualidad de la persona que se acomoda a las circunstancias en beneficio propio, incluso en contra de sus valores y la habilidad para aprovechar las oportunidades.

También el Sistema político de transigencia y contemporización, que subordina en cierta medida los principios fundamentales a las oportunidades.

Así que en momentos tan desconcertantes, deprimentes y caóticos, como los que asolan la actualidad española, la publicación de EL CIRCO ESPANOL (si le montamos unos cuernos a la N la convertirá en cornu en “eñe”, de roñosa) para tratar parte de la información que este país produce (cual excrementos en una megagranja de cerdos) aún que las definiciones conocidas no se ajusten a mi consideración del oportuninismo, es una oportunidad que bien merece ser utilizada.

Y si evito decir que merece ser aprovechada, es porque realmente no pienso que pueda serme provechoso ni pretenda sacarle provecho, toda vez que la competencia va cargada del mismo contenido y la gente está más que harta de encontrarse cada día con lo mismo y que, cuando varía, sea aún peor.

Y peor es lo deprimente que resulta comprobar cómo el caos nos desconcierta, porque tratándose del primer número, el tipografista dio por bueno el 13.054, sólo porque al director le gusta más esa numeración

ElCircoEspanyol
El globo a la deriva del Circo Espanyol

Y una cosa es pretender quedar bien haciendo algo mal y otra, aunque igual, es hacerlo mal y querer quedar bien, porque eso de que no hay mal que por bien no venga cuando viene bien mal y jode al que estaba bien, no es un mal bien venido…

Y sí, puede que sea difícil de entender pero seguro que no tanto como las explicaciones de Cospedal y esa imdemnización en diferido en forma de simulación en parte simuladaLas mentiras y contradicciones de Rajoy y del PP

Así que aprovechando las fabulosas medidas del gobierno para incentivar el empleo, he decidido despedir al tipografista adulador, ahora que despedir al personal cuesta la mitad que antes. Eso si el abogado laboralista no consigue convertirlo en un despido justificado ya que cualquier juez con un mínimo de criterio, considerará un error de bulto impropio del cargo que ostentaba el numerar una primera edición con una cifra tan disparatada.

¿Quién va a creerle que el número en cuestión se puso por caprichos del director? Yo si acaso diré: “Todo lo que se refiere a mí no es cierto, salvo alguna cosa…”

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