El diputado que las pasa canutas con 5.100 euros mensuales

Estaba convencido que para dedicarse a la política hay que ser inescrupuloso, decidido, falso, avaricioso, demagogo, especulador, tramposo y mentiroso, muuuy mentiroso.

Tenía claro que por uno que dude antes de hacer mal, hay cien que lo hacen teniendo claro que para eso están ahí. Los pillajes en supermercados es un delito, el de países mientras se gobierna es simplemente política…
Me sorprende bastante que en la actualidad uno de los requisitos para trabajar en almacén siendo responsable de carretilla elevadora sea el dominio de inglés y francés (“fluídos”) y nuestro presidente y algunos ministros tengan suficiente con traductores. Y más me sorprende oir a muchos de ellos hablar nuestro propio idioma; el léxico hace daño al oído y el mensaje a lo demás…

Sabía que hace falta contactos, cuantos más y más poderosos mejor; para llegar arriba y tener las espaldas cubiertas cuando halla que bajar. Y estómago (que no barriga, aunque también), mucho estómago…

Pero hace tiempo que además, venía barruntando la idea de que ni siquiera hace falta ser muy instruído, culto ni muy aplicado, al menos para formar parte del tinglado y hacer partido ocupando escaño para votar siguiendo sus directrices.

Vaya descubrimiento el mío (eso demuestra cuánto sé de política). Resulta que Guillermo Collarte, diputado del PP por Ourense, dijo en una entrevista que “las pasa canutas”Publicado en La Vanguardia pese a percibir un sueldo mensual en el Congreso superior a los 5.000 euros. La madre que lo parió ni se puede creer cómo tuvo un hijo tan tonto. Hasta ella lo debe ver “objeto de linchamiento”…

Porque “a ver hijo mío”, en la iniciativa privada dices que ganabas 12.000 euros mensuales y entonces, con los tiempos que corren ¿cómo coño se te ocurre dejarlo para dedicarte a la política sabiendo lo poco que con esta iniciativa se gana?!!! Como dice mi suegro (gallego también él): ¡hay que ver qué bruto!…

Pido disculpas anticipadas. Por mi atrevimiento, desconocimiento y desfachatez temeraria: inescrupulosos, decididos, falsos, avariciosos, demagogos, especuladores, tramposos, mentirosos y además, desconsiderados y descerebrados, muuuy descerebrados.

Todo dicho coloquialmente, que conste.

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