Con mis cenizas yo decido lo que hay que hacer

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La Iglesia católica, en un documento titulado Instruccion Ad resurgendum cum Christ, prohíbe desde este martes pasado que las cenizas sean esparcidas, divididas entre los familiares o conservadas en casa.

Evidentemente, se refiere a las cenizas de un humano incineradoNos quieren seguir jodiendo después de muertos. De las barbacoas no dicen nada.

Según este documento redactado por la Congregación para la Doctrina de la Fe –el antiguo Santo Oficio– (un oficio nada santo) y firmado por el patata (llamado papa en otros lados) Francisco, esta prohibición pretende evitar cualquier “malentendido panteísta, naturalista o nihilista”.

Vaya artista inquisista.

Si, por razones higiénicas o por la voluntad expresa del finado se optase por la cremación, advierte de que “no se permite la dispersión de las cenizas en el aire, en la tierra o en el agua o en cualquier otra forma, o la conversión de las cenizas en recuerdos conmemorativos, en piezas de joyería o en otros artículos”. Y va más allá (ojo a dónde va): “En el caso de que el difunto hubiera sido sometido a la cremación y la dispersión de sus cenizas en la naturaleza por razones contrarias a la fe cristiana, se le ha de negar el funeral”.

La Congregación para la Doctrina de la Fe justifica la elaboración de un documento así de drástico como reacción a las nuevas prácticas en la sepultura y en la cremación “contrarias a la fe de la Iglesia”.

Como yo no comulgo con esa fe, la prohibición no me atañe pero no puedo evitar comentarla y (perdón, permitan que pare de reír que no acierto con las teclas…), expresar mi opinión al respecto.

Sres. de la congregación esa, ¿saben qué os digo?, que se metan las prohibiciones y doctrinas en sus estreñidos culos. Cuando yo me muera NO QUIERO SER ENTERRADO EN NINGÚN SITIO.

Y, con mis cenizas, ya verán que hacen los que deban pasar por el mal trago de recibirlas. Como si deciden tirarlas por el wc y dejar que el agua las lleve a la puta mierda.

Mi funeral se hará siempre que no pueda evitarse y en el, no quiero plegarias, oraciones ni lamentos al uso. Me gustaría que mientras no pueda pasar al crematorio sonara algo de música. Aunque sea con poco volumen, pero música ruidosa.

Pero, si me niegan el funeral, estaré encantado de la vida. Satisfecho de ahorrarles esas 24 horas tan funestas e inútiles a mis seres queridos.

Que congregación tan estúpida y deprimente. Y el patata también. Antes de esta ridícula prohibición ¿No sería más evangélicoTooltip Content que se preocuparan por la forma que se vive (y lamentarse por las cenizas de los que han quemado vivos), he hicieran algo más que rezar por ello…?

 

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