Los hombres (y hombrecitos) de mi vida

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Como las estaciones, marcho por una temporada pero pasado un tiempo, termino volviendo. Siempre.

Por ahora.

Si la madre naturaleza es sabia, bien puede considerarse mi proceder como muestra de sabiduría. Queda mejor que de boluble. Uy, va con v; qué estaría pensando poner…

Desde abajo me llegan los sonidos de Paul Carrack (el hombre con la voz de oroPaul Carrack en Wikipedia), y sea por sus notas o porque la sabia madre hace bien poco se llevó el verano y nos trajo una nueva tardorEl Otoño (tardor) en Wikipedia, me dije ¿y si escribo unas notas yo y también cambio de estado?. No tiene ninguna relación con el ámbito político; esa es otra cuestión que ahora no me tocaré.

Pero resulta que además, en esto, tiene mucho que ver un acontecimiento familiar (digno de mencionarse) que bien merece mi retorno, aunque sea del todo dudoso que merezcan que lo haga. Cuando uno toma decisiones a veces (…) no acierta.

Un tío, allá por tierras donde recientemente se celebraron los primeros juegos olímpicos sudamericanos, recibe hoy el máximo galardón posible (dejando el platino al margen que eso es más bien utópico): el oro.

Pero no, no por competir en ninguna modalidad deportiva no. Hoy cumple su Boda de Oro. Medio centenar de años compartiendo vida con la misma persona. Merecido premio.

Ahora me viene a la mente un cuento de LandriscinaLuis Landriscina, el gran contador de cuentos (y chistes), transmitido casualmente por un uruguayo que estaba visitando las Cataratas del IguazúSobre las Cataratas del Niágara (si no recuerdo mal) con su esposa, festejando precisamente su boda de oro. Era algo así:

Así que festejando 50 años de casado, le felicito, son muchos años…
– Bueno sí, pero para mí han sido como 10 minutos
Pero que bonito!, si su esposa lo oye, debe estar encantada por lo que dice
– No, perdone, déjeme terminar… como 10 minutos debajo del agua

Pero dejemos las bromas aparte que estaba tratando algo muy serio. Luego tengo que aligerar contenido porque si no, no hay quien lo lea. Aunque tampoco tengo claro que por muy ligero que sea lo hagan. Tal vez por eso escribo de estación en estación.

A lo que iba. Este tío, es uno de los tres grandes hombres que formaron (intentaron) mi persona. Y forman parte imborrable de mi vida.

El primero sin duda, ha sido mi viejo (mi papá se dice por aquí). El primer (y único verdadero) MacGyverMacGyver, un tipo con recursos alucinantes que conocí. Lo dejabas en medio del monte con una bicicleta sin ruedas y ningún tipo de herramienta y, en cuatro días, había montado un campamento para transformar la bici en una moto y poder volver (aunque si por el fuese, se quedaría una temporada disfrutando del panorama).

Un talento un tanto desaprovechado. Vivió en una época y sitio equivocados, creo. Si otro gallo le hubiese cantado (y lo hubiese escuchado), podía haber conseguido mayores logros. No sé. Si quieres viejo, dame tu opinión; sabes que siempre te estoy escuchando.

Luego, otro tío; este, pobre, sigue presente pero lamentablemente (para nosotros), vive en un mundo paralelo en el cual no puedo acceder para repetirle esto que escribo. Lo considero un segundo padre. Mi Viejo II. Me cobijó un tiempo bajo su techo, junto a sus otros hijos y me trató como a uno más de ellos. Siempre me gusta pensar que en algún rincón de sus recuerdos tenga presente la vez que se lo dije.

En muchas cosas me instruyó. Pero de todas, la que más recuerdo (puede resultar superficial pero no lo es en absoluto…), fue la de hacer frente a quien sea sin miedo… por entonces se trataba de una simple disputa entre gurises= Niños, MuchachosAlgunos dicen que el plurar correcto debiera ser Guríes o Gurís pero no estoy de acuerdo. en edad escolar. Pero, desde aquel momento dejaron de molestarme y tiempo después, me valió para decirle a un competidor insolente aquello de The Girl Is MineLa canción de Michael Jackson con Paul McCartney; aunque no se lo dije cantando, podrán imaginar…

Esa chica fue mía (vale, porque ella quiso pero mía, al fin y al cabo) y hoy sigue siendo una de la mujeres de mi vida, pero eso es para otra publicación. Vaya uno a saber dentro de cuantas estaciones más adelante.

Y llegamos al tercer gran hombre que marcó en gran medida el camino que seguí (con mayor o menor fortuna, en línea recta y un montón de curvas…). Es este sí, el que hoy recibe ese galardón al alcance de seres con suerte. Suerte de tener salud, amor; y dinero. Que mantener al amor sano no sale gratis.

A este sí que tardé tiempo en hacerle llegar mi reconocimiento. Recién ayer se lo transmití a modo de felicitación por su efeméride. Nunca es tarde cuando la dicha es buena, dicen.

Pero, por si acaso, para que no vuelva a incurrir en el descuido, quiero dejar esto plasmado anticipadamente. Que sepan hoy y para siempre, que, por ser quienes son, los dos hombrecitos que alegran hoy buena parte de mis días, mañana (me hayan hecho mejor o no) pasarán a formar parte de este reducido grupo de hombres que, de un modo u otro, en mayor o menor medida, han ayudado a esculpir mi persona.

A los hombres (y hombrecitos) de mi vida, Gracias.

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