ChicoBien-Sociopata

Ser un sociópata o un estúpido mal bebedor

El sociópata es ese individuo verdaderamente absorbido en sí mismo sin conciencia ni sentimiento alguno hacia los demás y para quién las reglas sociales no tienen ningún significado. Yo creo que la gran mayoría de nosotros conoce o ha estado en contacto con individuos sociopáticos sin siquiera saberlo. [Wendy Koenigsmann].

Realmente no se si he estado (o estoy) en contacto con algún sociópata. Tampoco podría asegurar que el individuo que hoy acapara la atención (negativa) de la inmensa mayoría de la sociedad (y de la cual me hago eco) por DEDICARSE a dar patadas a mujeres, como una gracia (nauseabunda, ridícula, estúpida y del todo reprochable) lo sea, pero de lo que sí estoy seguro que “buen chico” no es.

Mario García Montealegre el joven de Talavera que agredió a una mujer en la Diagonal de BarcelonaNoticia en La Vanguardia ha prestado declaración por una falta de vejaciones. La sociedad “lo presentó voluntariamente”.

Su familia (es lógico) lo disculpa: ‘Dicen que es un psicópata… No le conocen’ (es preferible no tener ese gusto).

Pero el “chico de la patada” es un reincidente; así que a su padre, que dijo: ‘Ha cometido un fallo, está totalmente hundido’, lo deja con el culo al aire. Y seguramente, más hundido de lo que su hijo aparenta estar.

Y es que este tonto, que una de dos (si hay más se escapa a mis baremos), es un estúpido descerebrado que la bebida le hace aflorar su lado psicópataLa Psicopatía o simplemente es un sociópata sin más, resulta que no ha cometido “un fallo”, si no que parece ser, le gusta practicar estas “artes de buen chico” y hacérselas grabar y luego publicar su hazaña en las redes sociales…

Lo que sigue, es el contenido íntegro publicado por El Mundo que extraje de aquíPublicado por El Mundo

El chico de la patada ya lo hizo antes

  • Descubrimos una agresión anterior de Mario García Montealegre, en verano de 2013

  • ‘¡Una entrada al tobillo!’, grita en un vídeo mientras ataca a una joven en Benidorm

  • Fue detenido esta semana por su patada a una mujer en Barcelona, viuda de 48 años

  • Su familia lo disculpa: ‘Dicen que es un psicópata… No le conocen’

Paseo marítimo de Benidorm. Verano de 2013. Un veinteañero embiste a una pareja de chicas en shorts que pasean tan tranquilas junto al mar. Al llegar a su altura, se lanza contra una de ellas con lostacos por delante. “¡Una entrada al tobillo!”, aúlla mientras la imagen tiembla por las risotadas del amigo que le graba con su móvil.

La escena recuerda al vídeo más visto del momento: el de la patada a una viandante de Barcelona. No sólo por la violencia gratuita que demuestra. Ni porque la hazaña se grabara y compartiera a través de las redes. Sino porque el autor de la agresión de Benidorm, cuyo vídeo está en poder de Crónica, es el mismo: Mario García Montealegre, de 24 años. El chico de la patada.

En fútbol, una agresión sin balón se sanciona con tarjeta roja y varios partidos sin jugar. Si es reincidente, el castigo se agrava aún más. Eso es lo que le ha ocurrido a Mario: a la espera de la pena que le pueda imponer la Justicia, el árbitro de la opinión pública ya le ha pillado, amonestado y sentenciado a través de las redes sociales. ¿Qué ocurrirá ahora cuando se conozca que, lejos de ser la locura de una noche de copas, sus patadas son una afición reincidente?

VídeoVídeo en El Mundo (que no merece la pena verlo): ANA GONZÁLEZ RUEDA. Solo quedaros con la cara de este “buen chico”

Ambos vídeos duran unos 10 segundos. En ellos sale Mario corriendo con la mirada clavada en las piernas de su víctima. La única diferencia es que en Barcelona ataca por detrás a Gloria, de 48 años, lo que le provocó un esguince. En Benidorm lo hace de frente, con mayor fortuna para la chica que le ve, logra reaccionar a tiempo y así evita que le cace de pleno la pierna.

Las dos agresiones acabaron en internet, pero su repercusión no pudo ser más dispar. En la patada de Benidorm, Daniel Mayoral, amigo de Mario, subió una captura de pantalla del momento de la agresión a Twitter el 9 de agosto de 2013. Le acompañaba un comentario jocoso: “Mi vida no será igual después de la entrada al tobillo @mgmontealegre (nombre de la cuenta de Mario)”. En aquel momento, la imagen tuvo solo dos retuits.

En Barcelona fue otro amigo de Mario, Álvaro Gragera, de 25 años, quien captó con su móvil la secuencia. Eran las seis de la mañana y los dos chicos estaban pasando el fin de semana en casa de un tercer amigo que vive en la ciudad condal. Después de recorrer las discotecas de la capital catalana, los jóvenes se dirigían a casa cuando en la avenida Diagonal encontraron a dos chicas. Álvaro sacó el móvil, Mario contó hasta tres y empezó su lamentable espectáculo.

Después los amigos pasaron el vídeo por un grupo de Whatsapp y de allí saltó a Facebook y Twitter. Mario se dio cuenta de la repercusión que estaba teniendo su trastada e intentó borrar su rastro de toda red social. Pero fue inútil: el vídeo había llegado hasta las autoridades, que no dudaron en pedir colaboración ciudadana para identificar al agresor a través de un tuit acompañado de una foto del joven: “#Ayuda a encontrar al #agresor de #Barcelona. Si le reconoces contacta con @mossoscat”.

A esta petición le siguieron 2.000 retuits e infinitos comentarios. Era la hora de que cualquier ciudadano se convirtiera en investigador. Y no fallaron. El martes un usuario dio con él: “Suena de nombre un tal Mario Montealegre, que ha quitado su foto de su perfil de Linkedln”. Un día más tarde otro usuario apuntaló al personaje: “Es natural de Talavera de la Reina, @mgmontealegre y su perfil se ha eliminado”.

La vida en Talavera era muy tranquila hasta hace una semana. Quien iba a decir a los 86.000 vecinos de este municipio toledano que ese joven “amable y educado” que vive con sus padres y su hermana en un bloque de chalés sería el villano del que se habla en toda la ciudad. Es casi imposible encontrar un solo vecino que al escuchar el nombre de Mario García Montealegre no sienta vergüenza. “Es una pena que la imagen de Talavera que sale en los medios sea de un niñato que ha hecho algo imperdonable”, cuenta Javi, el camarero del bar que hace esquina con la casa del joven.

Pese a su súbita fama, pocos vecinos conocen realmente a Mario, que ha pasado los últimos cinco años fuera de la localidad. En este tiempo, ha cursado Administración y Dirección de Empresas en la Universidad Complutense de Madrid. Cuando terminó la carrera, estudió informática e inglés y mandó currículos cada día para encontrar trabajo. Pero nunca le llamaron y, el año pasado, volvió a casa de sus padres en Talavera para trabajar con su progenitor, Luis Fernando, en la empresa que tiene de fabricación de muebles para cocina y baño. “Ha hecho una tontería como usted podía haber hecho, como cualquiera que se tome dos copas de más”, contó el padre a EL MUNDO.

Estos días la familia no ha salido de casa y ha huido de las cámaras de televisión, que esperaban una declaración pública de arrepentimiento del joven. Allí estaban recluidos también su madre María Soledad, ama de casa, y su hermana Celia de 17 años, que estudia bachillerato en Talavera. “He escuchado que es un delincuente y un psicópata, pero no le conocen realmente y es muy fácil juzgar y crucificar a una persona por una acción que ha hecho borracho”, se lamenta un familiar cercano, quien revela que Mario “va a escribir una carta a la chica de Barcelona pidiéndole disculpas”.

Víctima desaparecida

A 743 kilómetros de allí, en el distrito Nou Barris de Barcelona, Crónica localiza la vivienda de la víctima. A través del interfono, responde una mujer que niega ser la agredida. “Gloria está pasando unos días fuera de casa. Lo que es seguro es que no quiere salir en los medios”.

Igual que Mario, la mujer se ha borrado del mapa. Ha retirado las fotos de su cuenta de Facebook, donde ahora aparece la sevillana Torre del Oro como imagen de perfil. Madre de un hijo de 17 años y técnico en siniestros en una compañía de seguros, es viuda desde hace dos años y medio. Una de sus dos hermanas, Olga, explica que desconoce si el agresor, tal y como ha anunciado, ha enviado una carta de disculpas a Gloria: “No me consta que lo haya hecho ya”.

Mario fue citado por la policía de Talavera el martes por la mañana. Declaró que no recordaba bien lo que pasó, que “surgió de forma espontánea”, pero que estaba muy “avergonzado y arrepentido” de lo que había hecho. Después salió serio, acusado por una falta -o delito, según dictamine el juez- de vejaciones y lesiones, pero con la estampa de tranquilidad de alguien que no cree que haya hecho nada malo.

No puede decir lo mismo su amigo y cámara de la agresión, Álvaro Gragera. Este joven natural de Huelva, acusado también de vejaciones injustas, fue a declarar el miércoles. “Mario hace habitualmente este tipo de bromas para hacer gracia y siempre lo grabamos para verlo después entre amigos”, afirmó antes de salir del juzgado cubriéndose la cabeza con una chaqueta para esquivar a los medios.

“En este caso, podemos hablar de un comportamiento psicopático, exento de empatía”, dice Vicente Garrido, psicólogo y profesor de criminología de la Universidad de Valencia, al enterarse de la existencia de otro vídeo. “Se trataría de un psicópata integrado, con un comportamiento que sale a la luz en determinados momentos. Felizmente, por ahora, se trata de comportamientos leves. Esta dureza emocional que se manifiesta en los vídeos está camuflada por un ambiente protector, por venir de una buena familia y tener estudios. Por eso, esos impulsos, que en otras personas pueden tender a la delincuencia, se canalizan hasta que aparecen estos estallidos.

En Talavera se comenta que la familia ha ido a refugiarse fuera de la ciudad, alejados del foco mediático y de la mirada furiosa de los vecinos. Pero no todos tienen malas palabras hacia ellos: los que les conocen coinciden en que los padres son ejemplares y que han dado una buena educación a sus hijos. Mario estudió hasta bachillerato en el colegio bilingüe Cruz Luna, donde dicen que era un buen chico y muy aplicado. Sus amigos no justifican lo que hizo, pero afirman que es un chaval normal, algo pijo y buena persona. «Se ha exagerado todo el tema. Tiene que pagar por la barbaridad que cometió, pero no ha matado a nadie y le están jodiendo la vida», cuenta una amiga.

Paseando el perro por un parque junto al Tajo, encontramos a Asunción, que dice conocer a Mario desde niño: “Es un chico modelo, me ayudaba siempre con las bolsas de la compra”. Pero, viendo los vídeos en los que agrede a mujeres y lo repetido de su conducta, cuesta creer el adjetivo de ciudadano ejemplar que le pone su entorno.

Como prueba no sólo están los dos clips de las agresiones. Aunque Mario ha borrado su rastro de las redes sociales, se le olvidó eliminar su perfil de Vine, donde colgó varios vídeos de dudoso gusto. En uno sale el dibujo de una mujer rubia con buen escote, a la que llama “putón”. En otros se tira eructos, lanza bolas de papel con la boca, simula masturbaciones…

Del carácter del joven, que tiene novia en Madrid, también se puede sacar alguna conclusión rescatando algunos de los comentarios que escribió en las redes sociales. Es muy madridista y antiatlético: “Ser del Atleti y opinar del Madrid es como reírte de tu vecino que tiene un BMW y novia, mientras que tú tienes un Ford Escort y vives con tu hermano”. También insinúa algún prejuicio homófobo: “Joder, y pensar que hay maricones que no les gusta el fútbol y que no lo están viendo”.

Ni Mario ni nadie de su familia quieren hacer ninguna declaración. Muchos les insisten en que el tema se hubiera zanjado con una disculpa en las redes sociales (en vez de eliminarlas) o saliendo ante las cámaras arrepentido. Si hoy se busca su nombre en Google, aparecen más de 320.000 resultados. De ahí que los expertos en reputación online le recomienden que cambie de nombre, o al menos el orden de sus apellidos, si quiere encontrar trabajo algún día.

En esas redes, ya eliminadas, también aparecía junto a David De Gea, portero de la selección española y del Manchester United. Sus amigos nos cuentan la relación que les une: De Gea es de Illescas y se lo presentó un amigo que tienen en común. “Viene mucho por aquí y sale todo el grupo de fiesta”, dicen.

No era la única celebrity que se contaba entre sus 693 seguidores de Twitter. También estaba el periodista deportivo Pipi Estrada y el ex waterpolista Pedro García Aguado, que domestica a adolescentes descarriados en su programa televisivo Hermano Mayor. Todo indica que con Mario llegó demasiado tarde.

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