Si no se complica la sencilla artroscopia de rodilla

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En principio tuve la idea de publicar el casi desquiciante Consentimiento Informado Cirugía Artroscópica De RodillaConsentimiento informado que se firma si no se lee, justo el día antes de que me fuese realizado pero, pensé que igual pudiese parecer la crónica de una muerte anunciadaNovela Gabriel García Márquez (sin que fuese necesariamente una acepción así de cruenta y dramática, pobre de mí); por lo que lo hice poco después de resuci… despertar, cuando parte del proceso hubo finalizado, y mis pulsaciones recuperaron más o menos su ritmo normal. O sea que ahora, encajaría en una crónica de unos hechos consumados… aunque aún falten recopilar más pruebas para presentar un veredicto de este caso.

La cuestión es que, para que me realizasen la artroscopia de rodillaUn servicio de la Biblioteca Nacional de Medicina de EE.UU para repararme una rotura meniscal interna, junto a la autorización de la mutua (esta merece un artículo así de grande, que intentaré publicar en otro momento, quizá cuando vuelva a correr nuevamente…), tuve que presentar las pruebas del preoperatorio y firmar un documento que, si se lee a conciencia antes, difícilmente uno otorgue su consentimiento sin antes romperse el cerebro decidiendo o sufrir un ataque cardíaco angustiado por las posibles consecuencias.. Y es que, la artroscopia, realizada por primera vez en 1919 y que se difundió verdaderamente en la década de los 70, aún siendo hoy algo sencillo, tiene, como toda intervención, ciertos riesgos.

Sean ciertos o no, para mí, de momento, como si fuesen mentiras. Lo más grave que me pasó, fue romper el calzoncillo de papel que me dieron como parte de la vestimenta para entrar en quirófano, al intentar pasar mi cintura por donde debía pasar una pierna. Cuando estaba esperando cómo responder a la invitación del traumatólogo si vería las imágenes de la intervención o me comentaría cómo era mi rodilla por dentro, lo oigo decir “pues ya está, ha ido todo muy bien…”. Pero ¡¿Acaso me dormí mientras intervenía?!

Sé que me administraron un relajante mediante sonda pero cuando me pincharon la espalda (joder, eso sí que duele) para dormirme de cintura para abajo, no esperaba dormirme también para arriba. Ahora en casa, busco marcas sospechosas de haber recibido más cortes que los visibles en mi rodilla, porque no puedo dejar de pensar en alguna de esas películas inquietantes en las que quitan órganos a pacientes anestesiados… pero creo que tengo todo lo que tenía. Al menos de momento, no echo nada en falta

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