Sinsajo: Manual Político para jóvenes subversivos

Mi problema con WordPressWordPress, tenemos un problema parece ser que se trata de un pluginLas aplicaciones complementarias, los mayores ocasionadores de conflictos con la plataforma.

Para quienes no estén muy metidos en la materia, lo explico de forma muy fácil de entender: La plataforma es la ciudadanía, y los plugins son los políticosQué hicimos nosotros para que seas tan cruel y nefasto?.

En mi caso, parece que puede haber arreglo. Las partes involucradas estamos dialogando… Al respecto, ya habrá información debida pero en el momento debido y debidamente informada. Sin diálogo superfluo ni enrevesado…

Hecha esta introducción, voy a compartir un interesante artículo publicado en La Vanguardia, sobre la penúltima entrega de la saga Los Juegos del HambreLa trilogía Los Juegos del Hambre (que sí, es duro pero se sigue jugando con eso…), SinsajoLos juegos del hambre: Sinsajo - Parte 1 Parte I, que, según lo describe PEDRO VALLÍNPedro Vallín, es un Manual Político para jóvenes subversivos

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Creo actuar de forma correcta y dentro de la legalidad, hoy en día el copy-paste es del todo corriente. Sin incurrir en delito alguno: no oculto que comparto algo que no me pertenece. Y ni siquiera en desobediencia, toda vez que no me han desautorizado, cosa por otra parte, que no pueden hacer, puesto que ni he pedido autorización…

Además, ayudo a divulgar un material que seguramente, no lo leerían si no fuese por mí… así que incluso, hasta podría reclamar derechos de divulgación ¿verdad?…

Bueno, lo comentaré con mis asesores legales y ya se verá, de momento lo que quería que viesen (si lo leen mejor) es el texto siguiente, tal cual está en la fuenteDe Pedro Vallín en La Vanguardia

Una parte del público de la fecunda serie Los juegos del hambre, que hoy estrena su penúltima entrega, Sinsajo (parte I), va a sentirse decepcionado por la inusual estructura narrativa de la película y por la ausencia de una nueva batalla a muerte entre los tributos (cada uno de los adolescentes sacrificados por los doce distritos en el circo romano televisado que organiza el Capitolio). Sin embargo, y al margen de consideraciones estrictamente cinematográficas, lo justo es decir que en esta tercera entrega de Los juegos del hambre, Francis Lawrence, que ya dirigió la anterior, profundiza en los aspectos más políticos de esta serie de novelas juveniles de ciencia ficción firmada por Suzanne Collins (en RBA Libros y Estrella Polar). Frente a su hiperpoblada competencia de superventas -encabezada por Divergente, de Veronica Roth (Editorial Molino y Estrella Polar)- Los juegos del hambre es la única serie fantástica cuyo universo distópico es una proyección de los haberes y temores del presente, y no de los de siglos pasados.

Los superventas juveniles de este siglo XXI, como las aventuras dickensianas de Harry Potter, de J. K. Rowling; el romanticismo puritano y decimonónico de Crepúsculo (Alfaguara y Punto de lectura), de la filóloga mormona Stephenie Meyer, o la pesadilla orwelliana que propone la citada Veronica Roth y que, como corresponde a una obra deudora del creador de 1984, es una parábola que bebe de las incertidumbres propiciadas el nazismo y el estalinismo hace 80 años, nada tienen que ver con el ahora.

El modelo social creado por Suzanne Collins para su trilogía de novelas (desdoblada en cuatro películas), en cambio, tiene como inspiración patente las sociedades duales prerrevolucionarias de la Francia absolutista y la Rusia zarista -una aristocracia minoritaria y opulenta frente a una masa de miserables-, y, de forma menos explícita, las sociedades occidentales posteriores al crack financiero de Wall Street (2008) y la subsiguiente crisis global que ha causado el empobrecimiento de las clases medias, sostén político de las democracias liberales. Este cisma de rentas y expectativas de la población occidental ha puesto en crisis la hegemonía de la política moderada y ha causado desordenes de distinto tipo en todo el mundo, una situación de la que Collins ha tomado nota para componer su ficción.

De otra parte, Los juegos del hambre presenta unos héroes juveniles que han de corromperse -componiendo una personalidad específica para las cámaras y una relación romántica falsa- para sobrevivir, siendo el primer relato heroico juvenil en el que la corrupción del joven paladín (y no su pureza) es la herramienta para el triunfo de la justicia. Esta disociación de una personalidad pública distinta y acaso opuesta a la privada -cuya rima con las identidades digitales y televisuales presentes es evidente- se ensancha en Sinsajo al profundizar en los deberes políticos de sus personajes. Katniss Everdeen (Jennifer Lawrence) y Peeta Mellark (Josh Hutcherson) serán instrumento de propaganda política de los dos bandos contendientes -Katniss, encarnando al Sinsajo, símbolo de los revolucionarios; y Peeta, prisionero en el Capitolio, portavoz del pacifismo que secunda el poder instituido del presidente Snow (Donald Sutherland)-. Los dos triunfos consecutivos de los jóvenes en sendas ediciones de los Juegos del hambre han convertido a Katniss en la encarnación de la insubordinación ante el poder caprichoso del Capitolio. En la anterior película, En llamas, Snow trata de usar ese carisma para legitimar su acción de gobierno que, como es habitual en los regímenes totalitarios, apela al orden y a la paz como coartada de sumisión. En Sinsajo, Katniss se verá ante la tesitura inversa: los revolucionarios del oculto distrito número 13, germen latente de una revolución mil veces postergada, tratarán de valerse de la sustancia legitimadora delSinsajo -el pájaro emblemático de la joven arquera- para servir a su causa insurrecional. Julianne Moore y el fallecido Phillip Seymour Hoffman dan vida, respectivamente, a la presidenta en la clandestinidad Alma Coin y a su asesor Plutarch Heavensbee, líderes de un movimiento rebelde que opera como grupo terrorista y que tratará de instrumentalizar la legitimidad de Katniss. Viejas cuestiones sobre la colisión entre la virtud personal y la virtud política saltan a este tablero en cuya partida los medios de comunicación y el acceso a la información juegan un papel central y -como corresponde a un relato contemporáneo- en absoluto neutral ni monolítico.

1 comentario en “Sinsajo: Manual Político para jóvenes subversivos

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