Un Barça muy blando para merengues tan duros

Cuando no se pudo con el muro del Chelsea, todos nos quedamos con la sensación agridulce de no haberlo conseguido pero satisfechos con el esfuerzo del equipo.

Ante el Osasuna, nos quedamos con la sensación agriedulcorada de haber obtenido la victoria pese al mal juego realizado y por una vez (desde hacía tiempo no se veía), reconociendo que el rival había sido mejor.

Anoche nos quedamos con la sensación agriamarga de perder un partido (y “más peor”, un trofeo) sin haber hecho lo necesario para que no fuese así.

Demasiados fallos colectivos. Escasa tensión en los uno contra uno. A los blanco casi les iba el alma en cada pelota dividida y los blaugrana parecía que con la vestimenta ya era suficiente…

Son sensaciones amargas pero que pronto pasarán, porque este sensacional equipo volverá a demostrarnos que se puede confiar en él, aunuqe a veces tenga traspies tan indeseados.

Y si ese remate de Messi no se hubiese ido por poco, tal vez no estaríamos amargados por un primer tiempo tan desastroso.

En fin, que el trofeo se quedó donde más lo necesitaban (aunque decían lo contrario) y como sucede en “estos casos”: todo acabó sin incidentes y con el perdedor manteniendo el tipo para felicitar al justo vencedor. Como debe ser.

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